16 feb 2023

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A veces lo susurrado resultaba tan audible --y claro que claro aunque no transparente-- que "atopos" sabía quién era el culpable o responsable. Sabía descifrar lo que ocurriera (cualquier "escena del crimen") dejándose llevar por voces interiores Desde la esquina del globo --que resultaría chino sin saberlo aunque sabiéndolo-- sentado en el balcón observando a las hormigas...allí entre miedos y abusos, a veces escuchaba en su interior las voces que pautaban su existencia.  Entonces entró el negro grande y fuerte y lo levantó del suelo y zarandeándolo con alegría transmitía a su corazón un vibrante empuje, como si aquel baile o danza llevara consigo el encanto de las pulsiones más primitivas (eso lo pensaría años después) porque su madre saltaba también de otro inexplicable encanto de felicidad --siempre intensa y fugaz-- cada vez que llegaba aquel hombre que se encerraba con ella en la habitación durante un tiempo sin tiempo. ¿O se trataba de la hermana, de quien decían que sufría un leve retraso mental? Se encogió de hombros. Llovía y "atopos" disfrutaba cada gota como segundo de vida dentro del discurrir de una existencia...y así entonces dejaba de escribir y se perdía en el laberinto de la memoria donde odio y amor se entremezclaban. ¡Ah!, suspiró ante un párrafo que parecía interminable...

...ahora llueve también...

¿No se trata "el amor" de un largo cuento de camino que nos inventamos como relato o narración que nos proteja del vacío donde caímos desde antes de nacer? Necesidad de otorgarle o adjudicar sentido o propósito al vacío --y al amor-- ante tanto bla bla bla que nos recubre como viejas escamas.

La escena con aquel hombre y la madre o la hermana --¿tal vez ambas?-- se repetía durante la ausencia del padre, siempre trabajando por el bien de la patria, como cantaban en la radio y la televisión día y noche al son de una guerra que siempre parecía inminente. El padre marchaba cavando fosas y tumbas en un frente imaginario mientras el hijo se miraba en el espejo como objeto llevado y traído por toda la gente o se sentía como cadáver que vivificaban entre gemidos de placeres y símbolos que llevaban en sí la miseria y grandeza de la patria, la familia, los humanos...¿y las hormigas? Durante las noches solamente podía oír...y escuchaba el latir de un susurro que entre oreja y corazón volvía su organismo todo en una caja de resonancias...y se dormía, y así otra vida comenzaba, sueño tras sueño...

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