...ahora llueve también...
¿No se trata "el amor" de un largo cuento de camino que nos inventamos como relato o narración que nos proteja del vacío donde caímos desde antes de nacer? Necesidad de otorgarle o adjudicar sentido o propósito al vacío --y al amor-- ante tanto bla bla bla que nos recubre como viejas escamas.
La escena con aquel hombre y la madre o la hermana --¿tal vez ambas?-- se repetía durante la ausencia del padre, siempre trabajando por el bien de la patria, como cantaban en la radio y la televisión día y noche al son de una guerra que siempre parecía inminente. El padre marchaba cavando fosas y tumbas en un frente imaginario mientras el hijo se miraba en el espejo como objeto llevado y traído por toda la gente o se sentía como cadáver que vivificaban entre gemidos de placeres y símbolos que llevaban en sí la miseria y grandeza de la patria, la familia, los humanos...¿y las hormigas? Durante las noches solamente podía oír...y escuchaba el latir de un susurro que entre oreja y corazón volvía su organismo todo en una caja de resonancias...y se dormía, y así otra vida comenzaba, sueño tras sueño...